A veces la vida se siente como un videojuego difícil, uno de esos donde empiezas con habilidades básicas, un mapa confuso y enemigos que aparecen sin aviso. Entre esos enemigos suelen estar la ansiedad y la depresión, que llegan como jefes finales cuando menos lo esperas. Te bloquean, te quitan energía y, en ocasiones, te hacen pensar que no vas a poder avanzar al siguiente nivel. Pero, igual que en cualquier buen juego, siempre hay una salida, siempre hay una estrategia y siempre hay una forma de recuperar puntos de vida.
En un videojuego, nadie empieza siendo experto. Aprendes golpe tras golpe, misión tras misión. Y en la vida pasa igual: creces cuando te atreves a enfrentar lo que te asusta. La ansiedad y la depresión pueden sentirse como pantallas oscuras, pero incluso en esos momentos existe un botón de “continuar”. A veces continuar significa pedir ayuda, otras veces descansar, y otras tantas crear nuevas misiones que te devuelvan el sentido.
Ahí es donde entra el emprendimiento, no solo como negocio, sino como forma de vivir. Emprender es crear tu propio mapa, decidir tus misiones y atreverte a desbloquear territorios nuevos. Cuando emprendes (ya sea un proyecto personal, una idea creativa o un cambio interno) estás generando nuevas tareas que te obligan a moverte, a aprender, a reinventarte. Y eso, inevitablemente, te hace subir de nivel.

Cada nueva tarea es una quest que te invita a mejorar tus estadísticas: más confianza, más resiliencia, más claridad mental. Incluso cuando fallas, ganas experiencia. Incluso cuando te sientes estancado, estás entrenando. El simple acto de avanzar un centímetro ya es progreso.
La ansiedad y la depresión no desaparecen mágicamente, pero sí puedes aprender a jugar con ellas en lugar de jugar contra ellas. Puedes convertirlas en parte de la historia de tu personaje, no como una debilidad, sino como un recordatorio de que has sobrevivido a mundos oscuros y sigues aquí, decidido a avanzar.
La vida no te pide ser perfecto; te pide seguir jugando. Te pide seguir intentando, seguir creando, seguir soñando. Y cada vez que decides tomar el control, aunque sea con las manos temblorosas, estás superando un nivel más.
Así que, si hoy te sientes perdido, recuerda esto: Eres el protagonista de tu juego. Y no importa cuántas veces caigas, siempre puedes reaparecer, tomar aire y presionar “Start” otra vez.




